España cerró 2025 con 177.576 estudiantes de español, un 12,7% más que el año anterior, y un impacto económico de 475 millones de euros. En enero, FITUR Lingua 2027 vuelve a poner el segmento en el centro de la escena. Mientras tanto, la Argentina tiene aulas, acento y destinos de sobra, pero le falta algo básico: medir cuántos estudiantes recibe para promocionar el turismo idiomático.
Hay turistas que se van de vacaciones y turistas que se van a estudiar. El turismo idiomático junta las dos cosas: la persona viaja a un destino, pasa semanas o meses cursando una lengua y, de paso, recorre, come, sale y gasta como cualquier visitante, solo que durante mucho más tiempo. Por eso cada vez más destinos lo tratan como un producto con estrategia propia y no como una actividad lateral.
La próxima cita grande del sector es FITUR Lingua 2027. La sección, organizada por FITUR junto a la Federación Española de Escuelas de Español como Lengua Extranjera (FEDELE), llega a su séptima edición el jueves 21 de enero en el pabellón 2 de IFEMA Madrid, en pleno FITUR, que se hace del 20 al 24 de enero.
Qué se discute en Madrid
El lema sigue siendo el mismo desde 2026: “La lengua como efecto multiplicador del turismo”. La jornada va a revisar el impacto económico de la enseñanza del español en España, cómo se percibe el país como destino para aprender idiomas y qué datos nuevos hay sobre el estudiante extranjero. Participan organismos de promoción turística, instituciones culturales y especialistas internacionales, con espacios de networking para que escuelas, agencias e instituciones se crucen.
La sección existe desde 2021 y tiene una ventaja que no siempre se nota: ordena el negocio. Reúne a quienes enseñan, a quienes venden el viaje y a quienes lo promocionan en una misma mesa, con datos propios.
El mercado en números
El español es una lengua en expansión. El Instituto Cervantes calcula en 635 millones los hablantes potenciales en el mundo, 30 millones más que un año antes, y más de 24 millones de estudiantes de español como lengua extranjera. Entre 2024 y 2025 los aprendices crecieron 1,5%, y el organismo proyecta que podrían llegar a 100 millones antes de fin de siglo.
España es el caso que mejor se ve desde afuera. Su informe sectorial, elaborado por FEDELE junto con la Universidad de Sevilla, contó en 2025 un récord de alumnos de español. Detrás de ese resultado hay un sistema: una federación que reúne a las escuelas, un estudio anual del perfil del estudiante, una sección propia en la feria más importante del sector y promoción pública coordinada.
La participación latinoamericana en este mercado también crece. Más del 80% de los hablantes nativos de español vive en América Latina, y el propio Instituto Cervantes reconoce que México, Colombia y la Argentina ya explotan el turismo idiomático.
La Argentina: tiene la oferta, le falta el dato
El país tiene mucho para mostrar. Buenos Aires lidera el segmento por oferta y volumen, seguida por Córdoba y Mendoza, y después Salta y Bariloche. Ushuaia y Rosario aparecen como destinos en crecimiento. Hay escuelas privadas, programas universitarios y propuestas que mezclan idioma con otras experiencias, como “Español y Vino” o “Español y Aventura” en Mendoza. También existe una certificación propia de dominio del español, el CELU.
El problema es de otro orden. Las cifras que circulan sobre cuántos extranjeros vienen a estudiar español van de unos 9.000 a 50.000 por año, según la fuente y el año. Esa dispersión no es un detalle técnico: sin un número confiable, es difícil defender inversión, diseñar promoción o comparar con otros mercados. Desde Córdoba, referentes del segmento ya señalaron hace tiempo la falta de decisiones de política de Estado y la necesidad de actualizar los registros y la normativa de la oferta de español para extranjeros.
Frente a un competidor que mide, publica y presenta resultados cada enero en Madrid, esa falta de datos pesa.
Qué puede tomar el sector argentino
Hay tres movimientos que no dependen de grandes presupuestos:
- Medir. Un relevamiento anual y unificado de estudiantes, escuelas, estadías y gasto, que se comparta con el sector.
- Acreditar y capacitar. Registro y estándares de calidad para las escuelas, más formación continua para docentes de español como lengua extranjera, guías y anfitriones.
- Armar corredores. El estudiante que cursa en Buenos Aires, Córdoba o Mendoza puede sumar tramos en otros destinos si el producto se diseña para eso, con el idioma como excusa y la geografía como atractivo.
La competencia no es solo España. México y Colombia también desarrollan el segmento, con la ventaja de estar más cerca de los dos mercados que más estudiantes de español tienen: Estados Unidos y Brasil.
Qué mirar el 21 de enero
Conviene seguir de cerca los datos que se presenten en FITUR Lingua 2027: si el récord español se sostiene, cómo describe el informe al estudiante y qué dicen los países latinoamericanos que participen. Para la Argentina, la jornada sirve como espejo: muestra lo que otros ya miden y lo que acá todavía se estima.
