En Costa Rica hay senderos universales en más de una docena de áreas protegidas, 17 playas accesibles y una ley que fija mínimos de accesibilidad desde 1996. El ICT admite que quedan barreras, pero el país ya es el principal mercado sudamericano por vía aérea para Argentina.
Costa Rica quiere que sus volcanes y selvas dejen de ser territorio exclusivo de quien camina sin dificultad. El Instituto Costarricense de Turismo (ICT) lo plantea como un compromiso de largo plazo y tiene con qué respaldarlo: un programa estatal, Turismo para Todas las Personas, que ya ganó un premio iberoamericano de turismo sostenible y social en la categoría sector público, y una red de parques y playas con infraestructura adaptada.
Qué se puede recorrer hoy
Según el sistema de áreas protegidas (SINAC), 13 áreas tienen sectores accesibles. Los más usados por el viajero:
- Carara, en el Pacífico central: sendero universal de unos 1,2 km, con sillas de ruedas, andadores, muletas y bastones, mapa háptico, información en braille y losetas táctiles.
- Volcán Poás: sendero de 800 metros y tres sillas de ruedas a disposición.
- Manuel Antonio: sendero elevado de 726 metros con diez bahías de descanso y una pasarela de 164 metros hasta el mar. Hay silla anfibia.
- Volcán Arenal, sector Península: sendero Los Miradores, de 1,2 km, con una silla de ruedas disponible.
- Volcán Irazú: acceso al mirador del cráter principal y al cráter Diego de la Haya, con rampas.
- Cahuita: senderos elevados y una pasarela plástica de 350 metros hasta Playa Blanca.
El mar también entra en el mapa. La Red Costarricense de Turismo Accesible y el ICT ya suman 17 playas accesibles con su campaña Donatapa, la última en Playa Blanca. Junquillal fue la primera de Guanacaste, con 100 metros de pasarela y silla anfibia. En el Pacífico hay surf adaptado, con asistentes y sillas especiales.
La aventura tampoco queda afuera. Operadores de La Fortuna y Arenal ofrecen tirolesas con arneses pensados para usuarios de silla de ruedas.
Más allá de la rampa
El ICT sostiene que la inclusión no es solo física. Suma propuestas culturales y gastronómicas, como la pintura tradicional de carretas en Sarchí y los recorridos de café y chocolate. La idea es que cada visitante encuentre su forma de conocer el país, con o sin movilidad reducida.
Lo que todavía falta
Heilyn James, coordinadora del ICT para los mercados de América Latina, reconoce que quedan desafíos y que cada viajero tiene necesidades distintas. Según explicó, la estrategia pasa por trabajar con expertos y sumar mejoras concretas, sin prometer un destino perfecto de un día para el otro.
El dato práctico lo confirma: el equipamiento es limitado. Arenal cuenta con una sola silla de ruedas y Poás con tres, así que conviene reservar o consultar antes de llegar. La base legal ayuda. La Ley 7600, vigente desde 1996, obliga a espacios públicos y prestadores de servicios turísticos a cumplir condiciones de accesibilidad. Además, los mayores de 65 años entran gratis a los parques nacionales.
Por qué importa para el viajero argentino
Argentina es hoy el principal mercado emisor de Sudamérica hacia Costa Rica por vía aérea, por delante de Brasil, Chile y Colombia. En 2025 llegaron unos 37.000 turistas argentinos, 22% más que en 2024. Entre enero y agosto de 2026 ingresaron más de 24.000, con una suba interanual de 6,7%. Los gobiernos de ambos países firmaron en noviembre de 2025 un memorando de cielos abiertos, y el ICT lanzó un plan 2026-2027 enfocado en Argentina y Chile.
El destino también crece en general: entre enero y junio de 2026 recibió 1.605.360 turistas por vía aérea, 7,8% más que un año antes.
Para agencias y operadores, el trabajo se juega en los detalles: confirmar el estado de cada sendero, la disponibilidad de sillas y qué prestadores tienen servicios adaptados verificados. La Red Costarricense de Turismo Accesible, creada en 2017, es un buen punto de partida para eso.
