Hay un lugar en el noroeste de Santa Cruz donde el día no se cierra con el check-in de un hotel ni con la última barra de señal del celular. Se cierra con la salamandra encendida en un refugio de montaña, un mate circulando de mano en mano y un silencio que, según quienes lo visitan, no se parece a ningún otro.
Ese lugar es el Parque Nacional Perito Moreno, uno de los más aislados de la Argentina y, para muchos viajeros de trekking, todavía una joya poco transitada frente a otros íconos patagónicos.
Un parque con casi noventa años de historia
Creado en 1937, protege una de las zonas mejor conservadas de la Patagonia: lagos sin especies exóticas, ambientes casi intactos y una red de casi 100 kilómetros de senderos que invitan a moverse a otro ritmo. Manuel Crosta, intendente del área protegida, lo resume así: “cada vez que volvés a recorrerlo te sorprende”. Cambian los colores según la estación, cambian los aromas, y hay rincones nuevos por descubrir en cada visita, aunque la base del cerro San Lorenzo y la laguna de los Témpanos siguen siendo las postales que todos se llevan.
Cóndores, pumas y guanacos como anfitriones
La fauna es otro de los grandes atractivos. Cóndores que dominan el cielo en días de viento fuerte, pumas, guanacos y choiques conviven en un territorio que también recibe cada año a estudiantes de escuelas de Santa Cruz en programas de trekking organizados junto al parque, una manera de acercar a las nuevas generaciones a la montaña.
Senderos para todos los ritmos
Los recorridos varían en exigencia y en duración: algunos se completan en el día, otros requieren dos jornadas o más. Los senderos están señalizados y cuentan con puentes y escalones donde el terreno lo exige, aunque la dificultad real suele estar más ligada a las distancias y al clima que a la técnica. En esta zona puede nevar incluso en pleno verano, así que planificar la salida con anticipación no es un detalle menor.
La otra mitad de la experiencia: los refugios de montaña
Después de horas de caminata, llegar a un refugio cambia el ánimo de cualquier travesía. Son construcciones simples, calefaccionadas con salamandra, pensadas para grupos pequeños y muchas veces compartidas entre excursionistas que no se conocían antes de esa noche. Ahí se seca la ropa mojada, se combate el frío y, casi siempre, se termina charlando con desconocidos que llegaron por el mismo sendero.
Antes de salir
Conviene consultar el estado de los caminos y el pronóstico antes de emprender el viaje, reservar con anticipación refugios o áreas de acampe, y llevar combustible, abrigo y provisiones suficientes: la conectividad es escasa y la montaña impone sus propios tiempos.
Para quienes buscan trekking patagónico lejos de las rutas más masivas, el Parque Nacional Perito Moreno ofrece exactamente eso: la sensación de estar realmente solos en la Patagonia profunda, con todo lo que eso tiene de desafío y de belleza.


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